Desde que recuerdo, quise ser escritora; aunque la vida me ha llevado por otros derroteros nunca me he resignado y quiero hacer realidad mi sueño.
A través de las palabras vivo mi vida y miles más que llegan uniendo imaginación, vivencias propias y ajenas. Vivo, observo, empatizo y lo cuento.
Es una necesidad, una terapia, un placer y una quimera a la que nunca renunciaré.
Este deseo tan vital, ha sido en mis momentos más duros, el bálsamo que me sanaba.
Me encanta viajar y conocer otras culturas, ese fue el motivo que me impulsó a estudiar y trabajar en el sector turístico durante mucho tiempo.
Siempre supe que todos aquellos destinos ambientarían mis historias y los guardo con cariño en una vieja maleta de cuero.
Adoro los animales, siempre me han fascinado los felinos y desde hace años vivo en compañía de gatos adorables y cariñosos que conservan su halo de misterio.
Mi alma de novelista me agitó un día hasta las entrañas, me puso patas arriba y me condujo a mis queridísimas escritoras disidentes. Así comienza este fascinante viaje que, espero compartir con muchos viajer@s deseos@s de vivir aventuras.

… Escapaba de mis inseguridades …
Tal era mi escape que muchas de mis compañeras del colegio imaginaban un “Dios” que guiaba sus vidas y yo, en cambio, pensaba que había un helicóptero filmando mis vivencias para publicarlas en fascículos. Historias a mi hermana, a mis amigas, cartas interminables de mis veranos, cuentos llenos de peligros y aventuras y, solo a veces, reales, como si formaran parte de una película. Sin embargo, todo lo que he ido escribiendo tenían un comienzo pero nunca un fin. Acababa cada historia con un “Continuará” y sus puntos suspensivos.
Con el tiempo dejé de compartir los escritos que eran más personales y me servían para organizar mi caos mental. Y he ido viendo que mis largos parones e inicios en La Escritura, iban en consonancia con mis emociones, pues muchas veces quedaban olvidados en un cajón. Cuando no me sentía al borde del abismo, no necesitaba escribir.
Hoy me replanteo La Escritura no como algo “para mí” sino para tod@s. Desearía, que con el placer de escribir, pueda crear emociones y transmitirlas sin que acaben en puntos suspensivos. Allá voy.

