Reto: Escribir un diálogo.

—¡No soporto este maldito hedor a carne quemada, pólvora, sangre y cuerpos comenzando a pudrirse! Susurró Johnny tumbado entre los cadáveres de los soldados caídos.

—Calla Johny, mantente en silencio todavía hay patrullas de rastreo enemigas, no les hagas el trabajo fácil. Dijo Frank en voz muy baja y manteniéndose inmóvil escondido entre los cuerpos de los muertos.

—Te juro Frank que estoy al límite, no sé qué es mejor si permanecer aquí y morir en horas o gritar para que me encuentren y acabar con este sufrimiento de una vez.

—Eres un soldado y de los mejores que yo haya conocido, no te rindas, todavía nos quedan muchas misiones que cumplir y lo más importante no podemos defraudar a nuestras familias que esperan en casa nuestra vuelta. Arengó en susurros.

—No creo que pueda aguantar mucho más; la pierna no para de sangrar.

—Apriétate más el torniquete y escóndete lo más que puedas entre los cuerpos de tu alrededor. Nuestros compatriotas, aún muertos, nos pueden salvar la vida. Hazme caso e intenta no moverte. — Le rogó Frank  

—Lo procuro, pero es complicado apenas puedo moverme y el dolor es tan intenso que creo que me voy a desmayar en cualquier momento.

—Aguanta, escucha Johny, tengo un plan. ¿Puedes ver el horizonte?, está atardeciendo, pronto será de noche. Esa será nuestra oportunidad para intentar regresar a las trincheras. Susurró convencido de que podían lograrlo. 

—Es muy arriesgado Frank, las patrullas nos descubrirán y nos matarán a tiros.

—Pss calla Johnny, lo tengo todo controlado. Cuando estábamos en las trincheras me di cuenta de que las patrullas se retiran una hora después de caer la noche.

—Ah sí eh, ¿Crees que esos sabuesos dejarán de buscar sus piezas cuando sea de noche? — Respondió en voz baja y con cierta incredulidad. Mientras a lo lejos se escuchaba alguna ráfaga de metralleta.

—No lo creo Johnny, lo sé. Descansa y no gastes tus energías las necesitarás para recorrer los metros que nos separan de la salvación.

—No sé si seré capaz de levantarme y menos de andar, me duele muchísimo.  Empieza a hacer frío y ese insoportable olor a carne putrefacta me llega hasta la garganta.

—Escucha llevo horas calculando el punto donde nos encontramos, las rocas, aquel árbol caído, te digo que estamos a unos ochenta metros como máximo. Piénsalo y mentalízate esa es la distancia que te separa ahora mismo de la vida o la muerte. El sol ya se esconde y pronto la oscuridad será total. Hoy no hay luna, solo tenemos esta oportunidad.

—De acuerdo Frank, te seguiré con todas mis fuerzas.

—¡Ese es mi compañero! — exclamó en voz baja. Aprovecha tu sangre derramada y úntatela, procura no moverte. Todavía pueden pasar buscando soldados y ya sabes que ellos no hacen prisioneros.

—Calla me parece escuchar pasos a unos metros— dijo con preocupación.

—Vale Johnny silencio y casi ni respires, esta tensión me mata. Añadió susurrando — mientras se ocultaba más abajo entre los cadáveres cercanos.

—Frank sigues ahí, creo que ya ha pasado más de una hora.

—Si hace rato que no se escuchan ni cañonazos, ni ametralladoras y la patrulla que escuchamos ya se marchó. Es la hora, amigo. — Dijo motivado.

—¡Pues adelante a por todas! — exclamó Johny con un tono algo más elevado.

—Yo te ayudaré a ponerte en pie, espera déjame que salga de aquí y me levante. Johnny alza la mano para que pueda verte.

—Aquí estoy Frank, — contestó tumbado tres metros al norte.   

—Te veo, vamos a la de tres, — dijo tirando de su compañero y girando hacia el sur — apóyate en mí y avancemos soldado.

—Es horrible hay cientos de bajas, creo que en mis años de servicio nunca había visto algo tan cruento. Jamás había olido este hedor tan fuerte que se te mete por la nariz, se agarra a la garganta y baja hasta el estómago. Creo que voy a vomitar.

—Aguanta y procura no hablar Johnny, guarda tus fuerzas tenemos que llegar lo antes posible a nuestras trincheras.  Vamos necesito un último esfuerzo.

—Frank, gracias por no dejarme atrás, sin tu ayuda moriría.

—Nosotros nunca abandonamos a los nuestros, ya lo sabes, por muchas dificultades que hallemos, nadie queda atrás.

—Ah….   Se oyó un quejido desgarrador.

—Espera hay alguien herido. — Dijo Frank agachándose para comprobar si aún había vida en el cuerpo con el que acababan de tropezar. —¿Soldado cómo estás?

—Me han herido en el hombro, el brazo y una bala me rozó la pierna, creo que he perdido mucha sangre.

—Maldita sea es un soldado enemigo, lo has escuchado tiene acento extranjero.

—Mira, es solo un chaval igual ni siquiera tiene 18 años. No podemos dejarlo aquí, lo llevaremos como prisionero.

—Frank, ¿Has perdido la cabeza? No podemos hacerlo, no puedes ayudarnos a los dos; así nunca nos pondremos a salvo.

—Crees que el viejo Frank no va a ser capaz ¿eh? Ánimo chico, yo te ayudo, pero tienes que andar tú solo — añadió.

 —Claro creo que puedo andar bien, muchas gracias, señor. — Respondió el joven soldado.

—Es una locura, pero tienes razón; nosotros hacemos las cosas bien y justo es que le hagamos prisionero y le demos una oportunidad.  Esa es la diferencia entre nosotros y esa maldita escoria.

—Señor, yo no tuve opción me reclutaron a la fuerza y me enviaron al frente.

—¡Hijo tú no tienes la culpa de toda esta mierda! — Exclamó Johnny arrepentido de su decisión inicial.

—¡Mirar ahí enfrente, ya estamos, solo unos metros más!, ¡Ánimo valientes!

—Venga a dentro chico, ya hemos llegado. — dijo Johnny con entusiasmo ya dentro de la zanja.

Gracias por salvarme — añadió el joven.

—¡Lo logramos chicos! — exclamó Frank exultante mientras entraba de un salto en las trincheras.

—Ayuda, servicio médico urgente aquí, hay heridos graves por favor. — Gritó.

—Frank amigo, creí que esta no la contábamos. secándose una lágrima que furtiva se resbalaba por su mejilla sucia y ensangrentada.      

—Yo también lo he visto muy difícil, pero mira ya viene el médico — añadió mientras se abrazaba a su compañero malherido.

Silvia Jimeno 05/10/2020

Deja un comentario