Ssssssshh No hagas ruido, no te muevas. Hay algo en mi cama … Hay algo cerca de mi oreja derecha … Tac, tac, tac, tac … Como una gota de agua cayendo de la ducha, monótona e intermitente. Sssssshh, quieta, sigue quieta … Pero la oigo sobre mi almohada, luz apagada, seis de la madrugada, tac, tac, tac. Noto incluso una leve caricia sobre mi pelo, tan ligera como un aliento. Inquieta, me siento inquieta. Ssssshh, no es nada, Almudena, un mal sueño

Intento escuchar más allá de lo que puedo percibir, más allá, como lejano en algún lugar … Pero solo oigo mi corazón, bumbumbum, concentrándome mucho. No hay nadie, estoy segura de estar sola.

Tac, tac, tac, … Suavemente, despacio, los minutos se hacen eternos mientras mi mano, lentamente, va palpando la almohada… imperceptiblemente, mientras mantengo la respiración. Sssshh no respires, ahora no respires y despacio, siento que rozo algo. Tac tac tac tac ¡Oh dios mío! ¿Es mi otra mano? Como inerte, casi sin vida y con esa pesadez y cosquilleo que caracteriza un miembro dormido.

Tac, tac, tac … Hay algo más que no funciona, que no marcha bien. Es el anular de la mano dormida, tac, tac tac, en la almohada, sin parar, se mueve como si tuviera un tic nervioso. Un tic, tic, tac, TAC, TAC!, que no controlo. Cada vez más fuerte … ¡Dios mío! Me incorporo un poco y miro mi mano y noto que se me hiela el estómago, ¡Se me congela! ¡Y sé que es el miedo…!

Estoy soñando. Debe ser un sueño de esos un tanto surrealista en los que uno sueña que está soñando y hasta me relajo un poco … No ocurre nada, ssss tranquila, un tic nervioso de una mano dormida ... Pero tac, tac, tac también el pulgar parece que tiembla un poco y golpea la almohada.

Intento encender la luz, pero siento que se aleja, que la lámpara se aparta, lejos, muy lejos. Mi mesilla de noche se separa como a kilómetros de mi lógica percepción, y en la penumbra el pulgar sigue ya al anular, tactactactac, en un movimiento incontrolado, ¡sin poder detenerlos!.

No puedo levantarme, me pesa el cuerpo y mi mano continua con el golpeteo. Tiembla nerviosa y de repente, ¡se incorpora!, y se me erizan todos los pelos del cuerpo… y noto que la respiración me pesa, y vuelve a ser el miedo que hace su presencia. Miedo. Y como una gran araña que despacio empieza a andar, mis cinco dedos comienzan a moverse sin que pueda controlarlos. Primero uno suavemente. Luego otro con más confianza … Despacio, lentamente, por la almohada. Tanteando el camino, el terreno, a la presa … Pero, ¿qué presa?

Y de repente corre veloz, de un lado al otro del colchón. Sin ayuda. Sola. Como si no tuviera la prolongación de mi brazo. Y después de varias vueltas corriendo como si realmente fuera un bicho gigante, queda parada en un extremo… y yo me encuentro de repente en una postura incómoda, amorfa, … ¡Retorcida!

Hago un esfuerzo por incorporarme, pero mi cuerpo sigue sin funcionar, sin responder, tactactac otra vez, el anular golpeando la almohada, inquieto, esperando, que… gira y ¡me mira!. Siento que me mira. ¡Que los nudillos me miran a los ojos! Noto y siento que me mira a mí!! Y ¡Salta a mi cara!

Intento apartarla, esquivarla, quiero que mi otra mano funcione, pero no me responde y noto esa extraña araña gigante y enorme en mi cara – ¡… es una de las crías de Alien! – la palma abierta que aprieta mi cabeza contra las sábanas … Es mi tacto. ¡Noto el tacto en la mano! ¡Noto mi nariz! El roce de mis pestañas, ¡la humedad de mis labios! … Me noto a mí misma!!, ¡pero mi mano sigue sin responderme, apretándome contra la almohada! ¡OH dios mío! ¡Por favor! Ayúdame! … ¡Pero si me está ahogando!

Y de repente, salta. La mano salta hacia el suelo, y yo me voy detrás de ella, de bruces contra el frío del parquet y el golpe de mi propio cuerpo me despierta bruscamente … Oigo tic, tac, tic, tac, es el reloj en la mesilla. Ya siento mi mano, que muevo. Aprieto el puño, lo giro, lo miro. Soy yo, sé que soy yo despierta del todo, con mi respiración agitada, el corazón a mil y ese miedo irrefrenable y … Me preocupa – ¡me preocupa mucho! – verme en el suelo, sentada todavía …

Almudena González R

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