La noticia real aparece en La Vanguardia el 05/03/2021 – Una mujer encuentra tras su espejo del baño un agujero que da a un apartamento entero escondido.
Reto: Un agujero tras el espejo
Ya se habían llevado a la vecina histérica a declarar en comisaría cuando la policía llamó a mi puerta. Me fui volando al baño, un rápido vistazo a mi figura y unos pellizcos en las mejillas para darles color. Absurdo en un mundo de mascarillas y covid. Lista para meter tripa y lanzar mi mejor sonrisa a los ojos. Me ponen los polis. O mejor dicho, me ponen los hombres en uniforme.
Abro y me apoyo en el quicio de la puerta. Sonrisa sensual tras la máscara y mis mejores modales de anfitriona. ¿Quieren pasar? ¿No? … ¿Que si he oído algo raro? Claro!! Como todos los días a mi vecina de arriba dando voces!. Gritando e insultando a su hijo. … El pobre. ¿Saben ustedes que odia a su hijo? Parece mentira… pero hay madres que odian a sus hijos…. Y si no los odian, los tratan con ese aire de suficiencia y fastidio de no-me-molestes-vete-a-tu-cuarto-a-jugar-no-quiero-oírte. Solo que la vecina de arriba grita y va en “crescendo”, ¿saben? – Coqueta me cojo un mechón y le doy vueltas entre los dedos – ¿Que qué escuché exactamente? Pues algo así como «… me cago en… mierda!! Coño con el niño!! Dónde estás cacho cabrón!! ¿O era otra cosa? Lo digo bajito. No me gusta oírme decir palabrotas y me llevo la mano a la boca en plan «ups perdonen mis modales». Saben. Me lío con los insultos. No sé cuáles utilizó, pero los de siempre. Sí. Está claro que odia a su hijo…
Pero a decir verdad, el niño es bastante puñetero. Ya saben. El clásico tocapelotas que cuando coge un balón lo hace botar y botar y botar y yo que ya ven, que estoy justo debajo… pues se pueden imaginar, pinpanpinpanpinpan… Pues eso. Me callo y les miro. No me gusta hablar mal de la gente y mucho menos de ese niño estúpido.
¿Que si pueden ver mi baño? Si claro. Entren. No recuerdo cómo lo he dejado. Pienso. ¿Recogí la ropa del suelo? ¿Dejé la tapa del váter cerrada? Así que van directos y tocan el espejo. ¿Que si lo pueden retirar? Sí, sí claro. Les cuesta un poco. Con una palanca consiguen despegarlo y para mi sorpresa allí aparece un agujero que conecta con el de mi vecina y que… baja y baja y no se sabe a dónde va… muy al fondo … Donde huele a podrido y a algo más.
¿Qué el niño se ha metido por ahí? Perdonen. No me lo creo. No veo a Ramón como el niño aventurero y arriesgado, más bien es un niño patoso y torpe, bastante básico por no decir otra cosa. Ya saben, el niño que dan ganas de darle unas cuantas collejas y que se espabile. ¿Que si he escuchado voces y gritos de arriba? Por supuesto, todos los días. Miren … Su madre es la clásica mujer amargada, ya saben, de las que se llenan de rabia y rompen muebles con sus zuecos, ¿saben? Mientras continúa histérica insultando y… ¿Contra el niño? Ah, no sé, imagino que sí. Posiblemente …. Pero qué quieren que les diga, la verdad, que un par de tortas bien dadas de vez en cuando… Me callo. Y de nuevo ese gesto estudiado que me llevo las manos a la boca en plan “que cosas digo” mientras mis ojos se levantan al cielo con resignación y ese aire de “no me hagan hablaaaaar, no me hagan hablaaaar …”. Ya he dicho demasiado y al mismo tiempo tengo la sensación de estar perdiendo mis nervios cuando veo el destrozo que me acaban de hacer en el baño.
Les acompaño a la puerta, lanzo un beso escondido tras la mascarilla y hasta me sonrojo con mi atrevimiento, y que cualquier cosa me ponga en contacto con ellos. Hablan de bajar por ahí y que a dónde llevará el agujero… En fin.
Creo que la broma llega a su fin. Abro la puerta de mi habitación y miro a Ramón que sobre mi cama se tapa la boca para no reír. Luego corre al baño y dice que su agujero es muuuucho más grande. Que lo descubrió esta mañana tras el espejo de su baño, roto por un balonazo. Y como tocapelotas que es, pensó que desquiciar a su madre con mi ayuda podría ser divertido. No sé realmente cómo hemos llegado a esta estupidez ni quién está peor de la cabeza. ¡Yo no! Aunque me dan auténticas ganas – ¿Quién se daría cuenta? – de tirar al niño por el agujero.
Almudena González R

