Titular: «Alerta global por los rebrotes de casos de coronavirus en el mundo»
Lola abrió la sección de noticias en su móvil y se encontró con el siguiente titular: «Alerta global por los rebrotes de casos de coronavirus en el mundo».
Un escalofrío recorrió su espalda, se le secó la garganta, su corazón empezó a palpitar muy fuerte y el estómago se le encogió.
Sintió una fuerte presión en el pecho que la impedía respirar con normalidad.
La ansiedad iba en aumento al pensar que, justo cuando se acababa el estado de alarma y volvía a la «nueva normalidad», podían regresar al confinamiento.
No podría volver a pasar por aquello otra vez.
Ya enfilaba el pasillo para ir a la cocina y tomarse un ansiolítico cuando sonó su móvil que había dejado sobre la mesa baja del salón.
Se dio la vuelta para contestar la llamada.
En la pantalla del teléfono, vio que se trataba de su amiga Marivi.
—Hola Marivi, ¿Cómo estás?
—Pues yo dando gracias que ya puedo salir de casa cuando quiera y tomarme algo fresquito en una terraza entre otras muchas cosas.
—Si verdad… pues aprovecha que me parece que nos va a durar bien poco.
—¿Qué me estás contando? ¿Te noto tensa?
—No lo quieras saber, pues que ya estamos otra vez con que si hay rebrotes a nivel global. Estoy viendo, que como nos descuidemos, nos vuelven a encerrar en casa otros tres meses en pleno verano. Imagínate, con el calor que no ha hecho más que empezar y sin poder ir a la piscina a remojarse un poquito siquiera.
—Vamos Lola cálmate, ya será menos.
—¡Qué me calme, con la que nos va a caer otra vez!, mira, estoy que me subo por las paredes y muy cabreada. Claro, tú como ahora no paras, que parece que se te va a caer la casa encima; pues no tienes tiempo ni de ver las noticias y no te has enterado de nada.
—Hoy es cierto que he estado fuera casi toda mañana; tenía un montón de recados pendientes de hacer. Después de tantas semanas de confinamiento lo normal, ¿No crees?
Sabes, Lola a mí todo este tiempo, encerrada en casa me ha hecho reflexionar mucho. En cierta medida siento que he tenido un punto de inflexión desde que apareció en nuestras vidas la pandemia del Covid-19.
— ¿Entonces reconoces que tú también estás muerta de miedo con todo esto?
—Verás Lola, no exactamente. Reconozco que al principio estaba asustada y sentía mucha incertidumbre por lo que pudiera pasar. Poco a poco me fui sosegando.
—Pues ya me dirás cómo porque yo lo pasé fatal y siento que otra vez la cosa se complica y me dan ataques de ansiedad, solo de pensar que volvamos a estar encerrados y vuelva a subir la maldita curva esa de contagiados y fallecidos.
—Tranquila, Lola, respira y ahora trataré de explicarte.
—Estoy deseando escucharte, adelante, dime como has conseguido estar tranquila con todo lo que estamos viviendo.
—Mi padre decía que había dos tipos de problemas los que están en nuestra mano y los que no lo están. Debemos ocuparnos solo de los que están en nuestra mano y poner todos los medios necesarios para solucionarlos. Preocuparse no sirve para nada. Con respecto a los segundos; los que no están en nuestra mano y no podemos solucionar. Pues verás él decía que ese tipo de problemas a veces es el propio tiempo el que los soluciona sin que tú tengas que hacer nada.
Así que lo mejor es que te no te preocupes por lo que no está en tu mano.
—Si todo fuera tan sencillo como eso, acabas de descubrir la panacea para vivir sin preocupaciones. —replicó Lola que seguía algo alterada.
—Lo cierto es que además de esto; mi padre me trajo un libro muy interesante que si no recuerdo mal se titulaba: “Cómo suprimir las preocupaciones y disfrutar de la vida”.
Lo leí y fue todo un descubrimiento. Me ha ayudado mucho en diferentes ocasiones, te lo recomiendo.
—No estoy muy convencida, Marivi, que con la situación tan grave que estamos viviendo, un libro sea suficiente para solucionar el pavor que siento algunos días, como hoy, por ejemplo.
—Yo estuve mucho tiempo sufriendo por acontecimientos en los que poco podía hacer y me angustiaban y me hacían sentir pequeña y frágil. Lola ya conoces mi vida y sabes lo mal que lo pasé.
—Lo sé Marivi, has tenido una vida difícil y siempre que te has caído, te has vuelto a levantar con más fuerza; sabes que te admiro mucho por ello y eres un ejemplo por tu coraje.
—Pero hay dos certezas; todos vamos a morir y no sabemos en qué momento. Así que yo he decidido que esta pandemia no me va a asustar y dirigir mi vida; no lo pienso consentir. Vivo y disfruto el día presente y ya no me preocupa el futuro.
—¿Qué quieres decir con esto, que si lo ignoras no existe?; menuda estupidez.
—No lo has entendido Lola; solo me ocuparé de lo que está en mi mano. En este caso llevar mascarilla, distancia social y todas esas indicaciones que ya conocemos todos. Pero pienso exprimir cada día de los que me queden y disfrutarlos al máximo sin pensar en más. Trataré de tomarle ventaja a la muerte y cuando llegué lo aceptaré sabiendo que en mi lista no queda nada por tachar.
Silvia Jimeno Vázquez

