Reto: describir algo sin decir lo que es.
Poco a poco muchos de mis sentidos desaparecen, y aprendo que Ok no es un puño cerrado y el pulgar hacia arriba. Ok es la palma abierta con el pulgar e índice tocándose las puntas y formando una O. Recordar que los signos tienen que ser reconocidos al tacto.
El primer tramo del viaje es muy pesado. Literalmente. Una vez en destino y con la caída libre hacia atrás, mi cuerpo golpea sin dolor y el peso pasa a ser liviano.
Con el brazo levantado por encima del hombro toco mi cabeza. Todo va bien. Luego puño cerrado y pulgar hacia abajo…
Y de repente el silencio solo roto por mi respiración y mi corazón, que no se regula al ritmo que debiera hasta conseguir la (estabilidad) neutra.
Ya no soy una persona que usa los cinco sentidos. Y me sorprende que solo el oído y la vista están conmigo, pero únicamente me oigo a mí, a mi respiración y solo veo hasta donde alcanza la claridad. Me escucho, pero no puedo comunicarme con mi voz. Veo, pero la vista se puede enturbiar. El tacto es lo que me mantiene en la realidad.
Y siento lo más parecido a lo que creo que podría ser flotar en el espacio. Me siento en otra dimensión, en un lugar que no me pertenece y me siento plena. Estoy literalmente en un mundo que tengo muy cerca pero desconozco. Un mundo que me da permiso para estar un rato corto. Soy privilegiada. Me siento libre. Y disfruto la ligereza dejándome llevar suave. Hasta me sorprendo haciendo piruetas.
Almudena González R

